Alternativamente

Me gusta pensar que me quieres
aunque sé que no tiene tanta importancia.
Me recreo, hago cábalas con la idea
comienzo viajes, escapadas, huidas por países recónditos
Luego, como no me lo dices
se me cae el alma a los pies
y me paraliza.
Me deprimo, tengo pesadillas con la idea
comienzo estancias aburridas en habitaciones blancas.
Voy y vengo.
Y tú no me dices nada de nada.