Poemas de reclusión

Siento que mi corazón está a la intemperie
fuera del pecho
indefenso ante las emociones
así, desasistido, inerme
me consuelo en las palabras cuando simplemente una leve brisa me toca
me refugio en el llanto si noto el roce tibio de un deseo
e intento volver sobre mi mismo como una oniscidea.

Nada me protege de un mundo hostil
de los idiotas
de los infames
de los malvados.

Siento mi corazón abandonado a su suerte
sin control de nada
sin consuelo
y paso los días esperando una mañana que me redima
una noticia que me alegre
una sonrisa que me rescate.

Lamento estos versos decaídos
¡qué más quisiera yo que daros otros!
pero tengo el corazón abierto al mundo
y no me salen más que quejidos.