Hasta entonces

Podía haberte besado
debía haberlo hecho,
blanca, etérea en tu sonrisa.
Podía haberte amado eternamente sobre las hojas
y luego irme.
Debía haberme ido, esfumado sobre las copas de los cipreses
las catalpas.
Podía haber tenido tu muslos, tu sexo ávido
cuando me lo ofreciste, solícita, agradecida.
Debía haberte amado con mis dedos que te buscaron
te encontraron húmeda, silenciosa.
Ahora ya es tarde, muy tarde,
ahora no puedo querer y el humo me ciega.