Agua

Nada me acerca más a ti que huir
lejos
rápido
nocturno.
 
Ojalá que volviera a llover, al menos una gota.
 
Nada me libera más que permanecer en silencio
el verso roto
la voluntad rota
el suelo yermo, la calavera pálida.
 
Ojala que la lluvia volviera, al menos un instante.
 
Nada me asusta más que la compañía
desconocida
ausente
entrometida.
 
Ojala que me rescatara una tormenta, al menos un rayo.
 
Nada me hiere más que tu voz
crítica
seca
perfectamente hiriente.
 
Ojala que el mar mojase mis pies
al menos una vez más
antes de perderme.

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