Una historia desvencijada

Tengo que rellenar el pasado
la memoria
los pedazos desaparecidos
las teselas del tiempo
olvidadas,
construir un discurso coherente
que me valore, me excite, me agrande, me reconstruya
repintar los frescos decolorados
encontrar la pieza que explica la realidad.
Tengo que regresar sobre mis pasos
dudar de nuevo las intersecciones, reconocer las marcas, las pequeñas estratagemas.
Ingeniería inversa.
Tengo que rellenar una memoria que se me desdibuja
recordar lo que debería haber pasado
generar de nuevo la energía que dejó la herida, la cicatriz evidente
volver a conocer los nombres olvidados
conscientemente
descuidadamente.
Cada tiempo que consumí  sin sentido necesita una historia que lo redima
o al menos que lo permita dormir sin vergüenza
volver a ocupar el escaño de los segundos intensos, los minutos coherentes
las horas dulces, los días fructíferos, los años vividos intensamente.
Es otoño.
 
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