Descender al infierno no es tan malo

Tengo que bajar tanto, tanto
descender
deshacerme para encontrar cada verso
que apenas me quedan fuerzas.
Ahora ya, desgastadas las palabras
¡qué podré ofreceros!
Tengo que bajar tanto
descender
deshacer la rutina que me deshace
que apenas me quedan palabras.
La luz de la tarde que se cuela por mi frente
el silencio de la carne
que ya no espera.
Tengo que bajar tan abajo
que el infierno me parece benigno
y me quedo
resignado
en silencio.