Para no ver lo que no quiero

Si puedo elegir me quedo con la caricia
con el bálsamo, con el elogio.
Pura supervivencia.
Pero casi nunca puedo
y es por eso que que ansío el refugio templado, tenue
hasta donde no llegan las críticas.
Mi ojos tapados por tus manos
para no ver lo que no quiero
la espalda curvada
las manos encogidas sobre el pecho
las piernas cerrando el círculo protector.
Si puedo elegir me quedo con la luz de la tarde reflejándose en tu cadera.
Pura supervivencia
pero no siempre puedo
y es por eso que recorro cada uno de los pasos que fueron seguros
hospitalarios
racionales
para no descubrir lo que no quiero ver.
Si puedo elijo el silencio para poder pensar
y un olor a humo y piel.
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