Niebla

No consigo en esta noche de niebla olvidarme de ti
del recuerdo de tus manos en mi espalda
y la larga noche por delante para nosotros.
Hay tanta niebla que temo que mi recuerdo se desvanezca
se diluya en el duermevela después del sexo
que se acostumbre a la ausencia.
Las tardes de invierno con olor a humo
disparan tu sonrisa en mi cabeza
tu larga melena arropando las gotas condensadas en el cristal
y que me dijeras que me querías
tan de veras
tan sentidamente
que a veces me pareció que fuera verdad.
No consigo en esta noche de niebla olvidarme de ti
quitarme de la cabeza la idea de pérdida.