Nocturno-andante

He releído las últimas cartas
las que te escribí en medio de una tormenta íntima
las he releído en la memoria
acordándome de tus ojos, tus besos tan silenciosos.
Las he releído hoy y no otro día
hoy después de perderte
como todos los días
en esta suerte de pérdida constante, repetida, angustiosa.
Las he releído y reinventado
para enamorarte de nuevo
para tenderte una trampa imperceptible
para que me quieras
para que me perdones lo que hubiera necesidad.
Las he enviado imaginariamente a la playa donde veraneabas
por si tu recuerdo se quedó impregnado en la arena
y luego te he visto abrirlas
leerlas
llorar de amor y de distancia
doblarlas cuidadosamente y guardarlas en una caja.
¡He releído las cartas que te escribía tantas veces!
que ahora dudo que alguna vez las escribiera.
Me quedo pensativo, triste
recordando las horas más íntimas
mis manos buscando entre tus piernas
y cientos, miles, cientos de miles de besos
revoloteando entre los papeles de mis cartas
entre las fotografías esparcidas sobre la mesa
tu rostro amable que me mira, me interroga
me delata.
Releo mentalmente las cartas que te escribía
te reconstruyo de una manera personal
para tenerte cerca, para no olvidarte
o que no me olvides.
Repaso los minutos minuciosamente
luego me quedo absorto, quieto
y cierro los ojos por si pasara lo imposible.