Hasta cuando hablas me quieres

Hundir los dedos en tus cabellos
hundirme
hundirte
herirte.
Hundir mi pene entre tus piernas
hundirme
hundirte
herirte.
Hundir mis ojos en tu corazón
hundirme
hundirte
herirte.
Después vienen las palabras y lo confunden todo
lo desdibujan
lo ocultan,
por eso apenas hablo cuando estoy contigo
para que todo esté claro
lo que deseo y lo que no quiero
lo que soy y por qué estoy.
Mis manos, mi sexo, mis ojos
te tocan, entran, te miran
y alrededor un círculo blanco como de tiza
y entre los dos
una línea negra.