Otra temporada

De la misma manera que me despedí antes de las vacaciones, debería haberos saludado a la vuelta, pero las horas tienen prisa por cruzar el umbral y sentí que sería mejor cumplir la promesa de la poesía que la cortesía del contacto. Rectifico. Espero que este tiempo en el que separamos el año entre lo que debemos y lo que queremos os haya sido útil.

Algunas se han ido del canal y ya no puedo rescatarlas. Demasiado verso inútil o triste o lo peor ambas cosas les han hecho preferir otros silencios o quien sabe otros sonidos. Sin embargo somos más que antes y quiero dar la bienvenida a quien durante estas semanas se ha asomado a esta dosis diaria de versos. No hay más ni menos que eso, ya lo estáis leyendo y algunos escuchando.

Aprovecho ahora para agradecer los correos que me habéis enviado  los cuales me habéis hecho sentir tan orgulloso del esfuerzo y también mi agradecimiento para quienes os hayáis enfadado o aburrido y sin embargo habéis decidido que el silencio lo puede explicar casi todo. Os prometo más, poemas que vienen en el carrusel desde hace tiempo y algunos que se van incorporando novedosos, vírgenes ante vuestros ojos. No sé si os servirán; yo solo sé que los paro con esfuerzo y con cariño y desde esa honestidad os pido la indulgencia de quien sabe que el mundo no es perfecto, ni la tierra redonda, ni el amor eterno.

Dejadles crecer.

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