Etxelaia

A partir del mes de abril, la casa Etxelaia (etxelaia.com) a sus huéspedes les va a entregar un ejemplar de mi libro Arquitectura interior.

Etxelaia, la Casa, se asienta sobre la estructura de un viejo caserío de 1830. En el siglo XIX fue reconvertida en casa señorial, y a principios del siglo XX se la dotó de la estética que aún conserva. Después ha sido sometida a pequeñas ampliaciones, pero mantiene el espíritu de la época en que se unificó la decoración, tanto interior como exterior. La Casa se ha ido adaptando a un entorno realmente cambiante, conservando siempre la esencia de sus orígenes, cuyo eje es la ría de Gernika y un espacio natural único.

En estas sucesivas vidas de la Casa, con su construcción y sus remodelaciones se enmarca mi libro, tal y como reza su introducción:

En un principio se trataba de una cuestión de restauración, tras la debacle diaria, el derrumbe de todas las piezas que componen el alma, venía la poesía a rescatarme. Todo quedaba destruido y había que volverlo a colocar dentro de la estructura general. Esta es la arquitectura interior de la que hablan estos poemas, versos que han servido para restaurar el desorden en que resultaba después de cada batalla perdida, los pilares en los que he tenido que volver a construir el andamiaje del yo íntimo, las piedras que tuve que volver a subir para que no pareciera un canchal mi vida.

No hablo de mí, hablo de utilizar un espacio interior de otra manera, de volverlo a pensar, de encontrar la forma de hacerlo habitable después de que quede arrasado. No hablo de mí, hablo desde mí, desde dentro de una habitación vacía donde las palabras tienen eco. No hablo de mí, hablo del espacio que contiene un vacío, aire, luz, distancia, hablo de la luz que emite cada cosa, de la distancia que hay entre una piel y otra piel. No hablo de mí, quería hablar de ti y ver si mis palabras te acertaban, conseguían moverte, conmoverte, emocionarte, conmocionarte, comprobar si tú también estabas remodelando ese vacío que deja vivir, cada tarde. No hablo de mí, no solo de mí, no solo, hablo de todo lo que me parece que es importante, lo que es sustancial, lo absolutamente estructural, aquello en lo que podría basarme para construir una vida menos efímera, por eso hablo de sexo, por eso del miedo por eso de ti. No hablo de mi, me hablo a mi, para poder escucharme vivo, para saber que dentro siguen estando intactas todas y cada de las fibras que yo quiero, que necesito, que he ido recogiendo de entre los escombros.
No hablo de mí, no siempre, no tanto que no pudiera hablar de otras cosas. Además los dibujos. Otras miradas que cierran el círculo, o quizá no, porque falte la música, pero casi, otra interpretación, otro sentimiento, otra técnica. No hay plan, ya os lo dije, no había más que deseo de hacer, de crear y voluntad constante y por eso a lo mejor, a lo peor, el libro está, el libro parece un collage, pero yo te animo a dibujar la línea que une los números 1, 2, 3… y descubrir la imagen final que representa.