¿Por qué te callas?

El affaire Urdangarín está dando munición a los que quieren acabar con el rey. El Mundo a la cabeza, o el inMundo como le llaman muchos de los damnificados, y gran parte de la derecha española que no le perdona su falta de lealtad a los principios del Movimiento que Franco instauró; también en el otro lado hay ganas, pero en este, como en otros temas los socialistas ejercen de escudo antimisíles de las más rancias instituciones. Hay en España mucho antimonárquico con ganas de revancha y los yernos les están poniendo en bandeja las saetas.

El interfecto se ha embolsado un buen fajo de millones de euros (esos que quizá dentro de poco sean los antiguos euros) y lo peor es que no lo ha hecho como casi todos los cortesanos al uso, usando sus influencias para pegar sablazos a los privados, sino que se ha cebado en las administraciones públicas gobernadas por los ansiosos de complacer a la nobleza. Es verdad que ha escogido y parece que ha arrimado más ascuas de aquellas que ya eran carne podre bajo el manto de la derecha, que de las que estaban bajo el estandarte cuasisocialdemócrata. El guaperas ha resultado un jeta y ahora le ha creado un conflicto al suegro de tamaño monumental. Le recuerdan en los twitts  ¿por qué te callas? al monarca, en alusión a la desafortunada y macarra intervención en aquella cumbre americana, cuando estaba en el uso de la palabra el presidente de la República Bolivariana de Venezuela. El rey, como su primer ministro in péctore, sabe que son tiempos buenos para el silencio, que los civiles están asustados y no se quejan del no saber, del no explicar y sí de quienes verborrean.  Este fin de año va a ser de traca, oyendo a uno balbucear, con ese hablar sopero, tonterías respecto a la reina y él, las navidades y la importancia del país, mientras calla las tropelías el zanguango y al mueso explicar cómo donde no dijo ni pio, dice Diego y se lleva por delante 30 años de conquistas sociales. Por cierto, ¿llorará Soraya lágrimas de cocodrilo en la explicación de la felonía, cuan ministra italiana?

El rey está tocado y ahora todos dicen que va desnudo, pero no podemos olvidarnos que el objetivo es la institución, no el personaje que la habita y la explota, que son capaces de inventarse otro golpe de estado para hacer relucir al sustituto como si fuera bueno. Y con una vez ya vale.

¡Viva la República!

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