Como se las gasta el imperio

La ley y el orden son términos muy ambivalentes, porque se usan con un sentido muy estructural, pero realmente la carga de subjetividad que arrastran es ciclópea. Una de las desilusiones de los ciudadanos actuales, postmodernas, es la comprobación fehaciente de que siempre, la ley beneficia al poderoso y el orden es el sistema por el que esa ley beneficiosa para el de arriba se aplica con dureza a la gran mayoría y con una enorme laxitud a quienes el poder tiene entre sus ahijados.

Conseguir que un banco suizo de información sobre dictadores y sus cuentas, o grandes evasores fiscales es poco menos que imposible, pero que bloqueen las cuentas de Wikileaks ha sido coser y cantar. Si usted lo desea, con Paypal o Visa o Mastercard  puede hacer donaciones al Kukluxklan o pagar páginas porno o prostitución sin problema, pero no puede hacer donaciones a Wikileaks. Conseguir que el Reino Unido extraditase al dictador Pinochet fue imposible. Posiblemente veremos como hay extradiciones más sencillas ahora.

El imperio sabe como aplicar la ley, restablecer el orden y evitar que nada perturbe el sueño de unos pocos, muy pocos. ¿Seremos capaces de derribar la torre?

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