Wikileaks

Están dando mucho que hablar los documentos que esta organización está poniendo a disposición de todo el mundo a través de Internet. De un lado las reacciones airadas del gobierno estadounidense que busca al fundador, no a la organización, para encausarle o matarle si fuera necesario, de otros, los conspiranoicos que dicen que lo que se está leyendo solamente beneficia a los EE.UU. y deja en mal lugar al resto del mundo, ergo son filtraciones interesadas, los indignados porque nadie dimita y como siempre la enorme masa indiferente, más preocupada por cosas más domésticas.

Muchos de los opinadores mediáticos se sorprenden de la falta de reacción en la población después de leer ciertas cosas. Recuerdo que en una de mis primeras clases de sociología, el profesor  de introducción se empeñaba en hacernos entender que el lado científico de la sociología no era sino evidenciar con datos lo que ya todo el mundo sabía. Es por esto que muchos estudios sociológicos causan estupor por lo pueril, porque no dicen nada que no supiéramos y esto le pasa a los documentos de wikileaks. Nada de lo dicho hasta ahora contrasta con la opinión general de lo que ocurre en realidad. En el caso español que Aznar es un visionario de tres al cuarto, que Rajoy es filfa, que Zapatero es cortoplacista, que la audiencia nacional es de todo menos justa y ecuánime y que la fiscalía del estado es servil con el imperio hasta el asco. La crisis económica nos ha evidenciado otra cosa más; que los gobiernos, el español entre otros, solamente hacen de mamporreros del poder económico.  Suena duro, pero no es nuevo, no es sorprendente. Hubiera sido sorprendente lo contrario, pero wikileaks sólo nos enseña las vísceras del cerdo, no se las inventa y lo único que a mi modo de ver está resultando más pedagógico, es el ridículo espantoso del los medios de comunicación occidentales, incluso los que han optado por tener la exclusiva de las migajas de wikileaks. Periódicos, televisiones y radios se han retratado como voceros de los distintos lobbys políticos, quienes les justifican en sus editoriales, quienes les encubren, quienes les ayudan para derribar al contrario. Todo al lado del poder, nada en su contra; este es su papel actual, eso sí, enfundados en la libertad de expresión. La prensa ha muerto.¡Viva la prensa!

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