Para después

Luba no era una mujer que se quedase dormida después del sexo. Muchas veces me interrogaba con los ojos, o aprovechando mi indolencia jugaba con mi espalda, pasaba sus dedos por mi columna y a veces, la noche que nos reencontramos en Belgrado en contra de nuestras dos agencias y convencidos de que nuestra vida tenía precio, le daba por pedirme que hiciera de Sherezade.

-Cuéntame una historia.
Ella sabía que me gustaba hacer volar la imaginación y de vez en cuando se aprovechaba.
Una historia de sexo, puntualizó.
-No se me dan bien las escenas de sexo soy más de acción y al decir esto nos miramos y nos reímos.
-¿Seguro?
-Bueno, todo es ponerse, supongo
-Todo
Disparé a bocajarro, para que no se pensara otra cosa y mientras ella se recostaba sobre su codo apoyando la cabeza y acariciando mi pecho empecé.

Yo una vez estaba en un hotel, subía a cenar al restaurante que estaba en el último piso, la chef era una mujer madura, muy madura. Yo había subido todas las noches durante el mes que estuve allí y siempre me trataba muy amablemente, ella no hablaba español y su inglés era muy básico, el caso es que a mi me pareció que se interesaba por mi más de lo necesario para servirme la comida y se me ocurrió un truco, en parte sin intención, en parte como una especie de reto, para llamar su atención y de paso comprobar si las señales que yo recibía estaban siendo interpretadas de manera correcta:
El hotel era muy antiguo, de esos que en las llaves pone el número de la habitación en una enorme bola para evitar que te olvides de dejarlas en la recepción, yo, descuidadamente coloqué mis llaves sobre la mesa esa noche..

-Je, sonrió Luba, que listillo y se le pusieron los ojos picarones imaginando por donde apuntaba la historia.

Me puse interesante, sintiéndome el centro de aquella cama y seguí con el relato.
Ella al venir a servirme se fijó en la maniobra, miró las llaves que mostraban a las claras el número de mi habitación, me miró y sonrió.
Era mi ultima cena en esa ciudad, de echo fue la última vez que he cenado allí, así que, en parte no tenia nada que perder y ella, aunque mayor, conservaba un aire de belleza que no habían borrado los años, los muchos que la cumplían.
La cena transcurrió con cierta normalidad, aunque las miradas, los gestos, eran evidentes..
-Estoy expectante, terció Luba que se había encendido un cigarrillo, no quiero interrumpir.
Luba tenía un aspecto de belleza antigua cuando fumaba, o quizá yo no estaba acostumbrado, el caso es que me parecía excitante ver como aspiraba a través y exhalaba con parsimonia.

Terminé tarde, apenas quedaron dos mesas cuando yo me iba a bajar y ella vino a mi mesa con una copa de coñac regalo de la casa, según entendí por mi partida. Sonreí y se lo agradecí como pude, gesticulando, sonriendo y seguramente ruborizándome.

-¿Se quedó a beber contigo?

No, ella no podía hacer eso. Yo me bajé a la habitación esperando… no sé lo que esperaba.

-¡Pues a que llamara a tu puerta, supongo!

Si, supongo que si, pero eso podría ser terrible.

¿Por qué?

No sé, no tenía mucho sentido, el caso es que no llamó a la puerta, pero en cierto momento sonó el teléfono, nadie me podía llamar a ese teléfono que nadie conocía, ni yo mismo y mi estancia allí era secreta hasta donde yo sabía. Me sorprendió y en parte me asustó,lo descolgué y hable:
¿Aló?

-¿Quién contestó?

Nadie,nadie. Se oía respirar, pero nadie contestaba.

¿Aló?

-Un poco de miedo, ¿no?

De pronto reconocí su voz, pero no entendí lo que me decía.

¡Ay! ¿y que dijiste?

Do you want to come to my room?

Me pareció que solo había un camino.

-Si, la expresión corporal.

Ella dijo algo, le repetí la pregunta y entendí que me preguntaba en un rudimentario inglés: Tomorrow flight? Sí, le contesté; se hizo de nuevo el silencio y después de unos segundos que a mí me parecieron larguísimos ella me dijo: lo siento, gracias y colgó.

-¡Qué tensión! y ¿cómo te quedaste?

Sorprendido, empalmado.

-Normal.

Y en parte satisfecho, creo que la mujer agradeció mi deseo.

-Seguro

Aunque no fuera posible.

Luba apagó el cigarro, se dio la vuelta y como si el ciclo se hubiese cumplido, se durmió plácidamente, satisfecha y yo me quedé pensando en aquella noche y en lo que pasó realmente.

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