Emilio Silva

Conozco a Emilio desde hace unos años. Sólo nos hemos visto una vez, fugazmente, en un acto en el que se presentaba un vídeo de la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica y al que asistí por intermediación de Jesús Montero, que me puso en contacto con Emilio para que les echara una mano con la página web de la asociación (www.memoriahistorica.org). Desde entonces, regularmente hablamos por teléfono y nos prometemos una visita que nunca llega. Es un hombre ocupado y sobre todo para mí es un hombre importante. Hace diez años consiguió, el día 23 de octubre de 2000, que se abriera la fosa que luego se ha llamado de los 13 de Priaranza, 13 civiles republicanos que fueron asesinados el 16 de octubre de 1936 y entre los que se encontraba su abuelo Emilio Silva Faba. Emilio rescató la memoria de su abuelo y abrió no sólo la fosa de Priaranza sino todas y cada una de las fosas que hay en este país, las miserias que ocultó la transición y la constitución que parió, con luces y con sombras.

Nos debemos una visita  y la mayoría de los españoles, además, le debemos el respeto a quien con un acto de valentía y de lucidez supo reivindicar la memoria de todos y cada uno de los republicanos, los que desaparecieron como mi tío, los que fueron asesinados, los represaliados, los maltratados, la memoria de los vencidos. De vez en cuando hablamos por teléfono y yo siempre que lo hago tengo el honor de hablar con una persona que ha cambiado la historia de España y que espero que en un futuro tendrá un papel político de primera línea. Hoy es un buen día para reivindicar a Emilio y a todos aquellos que empujan por que las cosas cambien.

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