Destitución fulminante y la tinta del calamar

Hace unos días, quienes dirigen las cárceles españolas han retirado de sus funciones a los tres principales responsables de la cárcel de mujeres de Meco. Los titulares de prensa e incluso las explicaciones oficiales me han traído una vez más esas parejas de palabras a las que nos acostumbran los políticos sobre todo y en menor medida los periodistas, que cuanto más políticamente correcto hablan, menos explican. «Instituciones penitenciarias ha destituido de manera fulminante al director…» y claro yo que me malicio fácil y ando más bien escaso de trabajo y preocupaciones, me he puesto a pensar si se hubiera podido destituir lentamente a estos funcionarios, de una manera gradual, por ejemplo cuando empezó el cachondeo que se traían en la cárcel algunos funcionarios, si hubieran podido destituirles un tanto por ciento, me pregunto si esa destitución fulgurante hubiera podido hacerse en un modo «slow motion» invento este del diablo que nos proporciona tanta plástica en los choques deportivos, cuando vemos como el borceguí del defensa dobla y más tarde rompe ambos, cúbito y radio del delantero prometedor. No se me ocurre una forma de destitución que no sea inmediata, instantánea, así que malicio que, una vez más, las palabras no son si no tinta de calamar para esconder una huida, la de quien no debería haber permitido que pasara lo que venía pasando hace meses, antes de que un rayo justiciero acabara con la poltrona del carcelero, la de quien cobraba por mirar hacia un sitio y andaba mirando para otro lado.

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