Apagar la luz

La WWF nos pide que apaguemos la luz hoy día 27 de marzo de 20:30 a 21:30 para hacer un gesto ahorrando energía y yo participaré y creo que aprovecharé para pensar si no sería mejor apagar la luz y marcharme para siempre de un país en el que veo cada día con espanto, cosas como las de Jaume Matas, robando a manos llenas, o como la avergonzante Esperanza Aguirre aprovechando que han escupido y zarandeado al rector de la complutense por querer que los colegios mayores sean mixtos, para meterse con él o en el colmo de las desgracias políticas, seguir oyendo a insignes imbéciles que debemos confiar en la justicia española. Voy a apagar la luz y aprovecharé para pensar como hacer para colaborar en que estos fascistas no se hagan con todo.

Lo de los curas pedófilos lo dejo a parte y no porque no amerite para el gran apagón final, sino más bien porque causa sorpresa como la jerarquía de la iglesia española hace mutis en este tema, que parece no tiene que ver con sus mayores preocupaciones. ¡Si Zapatero fuera un pedófilo! otro gayo cantaría, pero como son ellos… La iglesia católica se equivocó poniendo la proa al sexo como bandera y eso va a acabar con ella, desde dentro y desde fuera. Follar siempre es un placer y ellos dicen que es malo.

Estoy cansado, físicamente y mentalmente. El cuerpo se repondrá de haber ido a un partido de fútbol a las 10 de la noche un jueves para ver a un Atelético de Madrid sin gracia ganar a un Atlethic sin pegada, en medio de los chillidos racistas de la infantería fascista de los hinchas locales, pero la mente sigue con el run run. La canción decía que el vídeo mató a la estrella de la radio y yo creo que la televisión va a matar el fútbol, o no, que en esto de disfrutar, los jóvenes actuales tragan sapos como si se tratara de anises.

Y en el último destello, un recuerdo para la difunta Europa, asesinada por la pandilla de políticos más mediocres que conozco desde que tengo uso de razón, es decir no hace más de 10 o 15 años, abanderados por la infumable Merkell (dios perdone a los alemanes), el todo a cien de Sarkozy, el sinvergüenza de Berlusconi y toda la comparsa que les sigue, incluida la nuestra, que queda perfectamente representada en la figura de un tal Van Rompuy, que no sería capaz ni de presidir una comunidad de vecinos. Grecia se cuela por el sumidero de la deuda generada por la derecha y los alemanes sólo piensan en echarles del club. No sé si quiero estar en este club tan mediocre.

Y ahora de cabeza a la semana santa. ¡Dios, esto no hay quien lo aguante!

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