Juan Pedro Sánchez

Juanpe me encontró hace unos meses en Facebook y me pidió las señas. Nos conocíamos hace años de andanzas en las Guías o como ahora se llamaría, en los movimientos sociales. Nos habíamos visto fugazmente en una de mis visitas a un cliente en Madrid y poco más en los últimos 15 o 20 años. Mi mejor recuerdo de él es acordarme de cómo se reía, con qué ganas, con qué frecuencia y además que tendía a profundizar en los temas, a pensar algo más allá de lo que lo hacía y desde luego lo hace la gran mayoría. Ayer recibí un libro de poemas suyos que se llama Encuentros con una dedicatoria: «Ah, Paco! Cuantos años, espero que encuentres algún verso útil». No era difícil porque cuesta pensar que hay versos inútiles cuando uno vive de ellos, en ellos, para ellos.

De entre todos, cinco interesantes, el comienzo de «A modo de inventario de las cosas de uno»

Mi tristeza

es un foso consciente

cavado a fuerza de desidia

lleno de monstruos propios

y trampas que sólo yo conozco.