Las trompetas del apocalipsis

Los periódicos, los medios de comunicación en general, se han convertido en grandes agitadores y por lo tanto adormecedores. Chillan cada mañana pareciendo que suenan las trompetas del Apocalipsis, para olvidar en horas la noticia que marcaría la historia. El medio busca el consumo, la venta, el beneficio y lo de informar de lo que pasa, de las razones, de lo que se nos oculta ha perdido valor.

La gripe A ya es casi historia y el debate del estado de la nación apenas va a sobrevivir a la final de la copa. Para qué hablar de temas menores. ¿Qué fue de Darfur?, de Chechenia ni rastro, la violencia contra las mujeres sólo se cuela a golpe de muerto y la enorme preocupación porque los jóvenes se emancipen a los 30 ya es pecata minuta. Salvo que Al Gore aterrice con su jet privado el tema del cambio global se cuela muy de tarde en tarde, Putin es casi un recuerdo y el Tíbet. ¿dónde está el Tíbet?

Vamos de catástrofe en catástrofe con el corazón en un puño y eso que Rajoy cada vez que se habla de algo interesante dice que eso no interesa a los españoles.  En un recorte leía la opinión de un periodista diciendo que sobran opinadores y faltan periodistas, que nos quejemos, que opinión tenemos todos pero información no y suscribo sus palabras, las suscribo cada vez que oigo esas mesas redondas con periodistas de parte que apoyan a su bando sin el menor rubor. Hay quien mira a los blogs en clave de modernidad tecnológica que cambiará el universo de la información. Error.

Luego las trompetas por si alguien se ha despistado. El miedo para que no se levante la voz y detrás, como no, la guerra del fútbol, la TDT, las licencias de radio, el teje maneje del cuarto poder.

El resultado es una legión de descreídos, de escépticos.