Al día

Semana de mucho trabajo, ¡incluso en sábado! en la que una vez más he comprobado hasta que punto las personas son retorcidas y asignan sus propias maldades a los demás. Estoy tranquilo porque sé que con el pecado viene la penitencia y algún lector empedernido y retorcido de este blog va a comprobar como la vida le pega el sopapo que se merece. Tiempo.

Por lo demás poco. He seguido la actualidad con cierta distancia y con la resignación de ver que los comportamientos políticos son muy miméticos y que el PP sigue sin tomar cartas en su asunto lo que hace que el problema crezca. Un amigo me comentaba lo poco verosímil que parecía la cutrería de Camps dejándose regalar trajes. Ahora nos enteramos de que le tomaban medidas en el Hotel Ritz y que era un cliente (¿cliente?) exigente. Tiene que venir una tormenta y llevarse toda esta basura lo antes posible o el ambiente se hará irrespirable.

Hasta aquí esta entrega, algo rutinaria, ya sé, pero obligada.