Una verdad interminable

Puestos a contar historias tristes, lúgubres, creo que lo propio sería contar la verdad, tan desnuda como sea posible, sin cifras, sin sumas ni promedios que esconden la enjundia, solamente las historias de una en una, continuamente, las de todos los que habitan. Las llamaríamos historias de los habitantes.

Sería una verdad interminable.