En los juzgados

Visita matutina al Juzgado de instrucción nº 5 de Colmenar Viejo para asistir al juicio en el que ha derivado la denuncia que tuve que poner ante la Guardia Civil porque tres fascistas agredieron a mi hija. El lento proceso de la justicia, una año y porqué no decirlo, el trabajo minucioso de un guardia civil que decidió cumplir con su deber de forma muy profesional, ha terminado con un cobarde ante el juez balbuceando que no sabía nada y que no es culpable de nada. ¡Tanta arrogancia para arrugarse a la hora en a que podría alardear de su impresionante azaña! Un juez que una vez más me dio la sensación de tener claro el veredicto y que no ha dejado ni respirar al susodicho matón. El trabajo de la fiscalía ha sido de faena aseada:

¿Tienes trabajo?

¿Cuantos ganas?

y a partir de ahí ha pedido la condena y su cuantía económica.

Firmas y en menos de diez minutos todos fuera. Yo he aprovechado para mandarle un recadito al bravucón y ahora a esperar la sentencia.