Braga

Mañana me voy a Braga en el norte de Portugal, cerca apenas a 40 Km de Porto donde pasaré la noche. Dicen que es en Porto donde la huella inglesa de la que se enorgullecen los portugueses es más patente que en ningún otro sitio y de lo que recuerdo de mi estancia hace tres o cuatro años en la ciudad, es que su puerto sí conserva un aire británico y que la ciudad sin embargo es muy atlántica y algo tristona.

Ya sé que las casualidades no existen, así que cuando esta tarde, hojeando en meneame.net me en encontré con la noticia de que José Saramago había abierto un blog personal pulsé con interés y me encontré un interesante artículo del maestro sobre Lisboa, que termina más o menos así:

«…Lisboa se ha transformado en los últimos años, ha sido capaz de despertar en la conciencia de sus ciudadanos fuerzas renovadas para salir del marasmo en que había caído. En nombre de la modernización se levantaron muros de hormigón sobre piedras antiguas, se transformaron los perfiles de las colinas, se alteraron los panoramas, se modificaron los ángulos de visión. Pero el espíritu de Lisboa sobrevive, es el espíritu que hace eternas las ciudades. Arrebatado por aquel loco amor y aquel divino entusiasmo que habita en los poetas, Camoens escribió un día, hablando de Lisboa, “…ciudad que fácilmente de las otras es princesa”. Perdonémosle la exageración. Basta que Lisboa sea simplemente lo que debe ser: culta, moderna, limpia, organizada –sin perder su alma. Y si todas estas bondades acaban haciendo de ella una reina, pues que lo sea. En la república que somos serán bienvenidas reinas así.»

Me toca la ruta en solitario así que tendré tiempo de pensar y de cantar a voz en grito las canciones que más me gustan y de ver los paisajes, de imaginar que el viaje es sólo de ida y de aburrirme y de querer volver. La soledad es una caja en la que todo resuena más de lo debido.

No creo que os pueda hablar de Braga a la vuelta pues el viaje es rápido y con las horas contadas. Os hablaré entonces de la soledad que es la que ocupará mis horas más grandes.