La importancia de llamarse Ernesto

No consigo imaginar, acordarme del momento en el que el cine pudo con el teatro y la fascinanción de la imagen reflejada, construida de forma artificial casi acaba con el juego de la actuación sobre un escenario. Ahora cada vez que vuelvo al teatro lamento todas esas malas películas que me he tragado y eso es lo que me pasó el jueves pasado en el Teatro Maravillas viendo la representación de «La importancia de llamarse Ernesto» de Oscar Wilde en adaptación de Daniel Pérez y Eduardo Galán.

Fantástica representación sobre el fingimiento, muy bien adaptada a la actualidad y representada con maestría por cinco actores que se ganan con creces su sueldo sobre las tablas. Me gustó especialmente Fran Nortes que cuaja una actuación creíble y realmente divertida en el papel de Algernoon y Arantxa de Juan que con su sola presencia, su poderosa voz, llena al completo todo el escenario en su papel de Lady Bracknell.