Tortilla de queso (II)

Se puede variar, tomar un rumbo nuevo aunque tenga aspectos que ya conocíamos, modificar algunas cosas, basarse en lo conocido para no repetirlo, para eso tomamos dos huevos y los batimos en un cuenco añadiendo un poquito de perejil, un poquito de orégano y una pizca de sal.
Ponemos en una sartén mediana un poco de aceite y lo calentamos hasta que empiece a humear, si la sartén es buena, antiadherente es mejor quitar el aceite sobrante y echar la mezcla directamente hasta que cubra toda la sartén. Aquí viene el momento difícil, en el que hay que dejar cuajar la mezcla unos minutos y colocar un par de lonchas de queso en uno de los lados de la superficie de la masa, luego con cuidado doblamos la otra mitad del huevo cuajado encima del queso. Ya casi está, le damos una vuelta para que el queso se derrita y lo servimos en el plato, si es posible con un poco de pisto.
Al principio nos costará acostumbrarnos al cambio, después será rutina.