Pinceladas sobre Cuba

El revolucionario riesgo de la verdad (Soledad Cruz)

Mejor sirve a la patria quien le dice la verdad. Esa es una de las máximas martianas a las que me aferro, aunque me ha costado caro en mi larga militancia. No digo que tenga la verdad absoluta, que no existe, ni sea poseedora total de la verdad dialéctica que suele ser escurridiza, me refiero a la vocación de decir lo que veo, los hechos, que como dijo Lenin, son testarudos, a mi pequeña verdad individual nutrida de las otras verdades que día a día me trasmiten mis compatriotas. Pero sucede que en el periódico, al que estoy vinculada desde el año 70 no puedo hacerla pública porque (Sigue)

La partida continúa
Si la situación política en Cuba fuera una partida de ajedrez la de hoy es una jugada de esas que los estudiosos llaman innovación teórica.

Si uno pide una opinión a los expertos en el tema seguramente obtendrá una respuesta casi unánime: esta jugada desatasca el centro del tablero, dando paso a nuevas vías por las que puede desarrollarse el juego. Pero si uno pide un poco mas de atrevimiento en el pronóstico entonces todo el mundo se echará hacia atrás, poniendo en el rostro esa mueca hecha con la boca que suele tener un significado universal: ¿lo que viene después? Quién sabe… (Sigue)

La capital de ¿todos? los cubanos (Yoamí Sánchez)

Tengo veinte minutos para llegar del Parque Central hasta una pequeña Galería –cercana a la Plaza Vieja- donde un amigo expone sus cuadros. Si intento seguir a pie me perderé la parte del discurso inaugural y el pintor naif no me lo perdonará. Capturo un bicitaxi y le ofrezco diez pesos porque vaya a toda rueda. El ciclista me mira alegrándose de las pocas libras que tendrá que cargar y tararea un reggaetón que dice “le gusta el bate a la mujer del pelotero, le gusta la carne a la mujer del carnicero… y la del bombero me está pidiendo fuego…”. (Sigue)

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