Mirar hacia otro lado

Según se van conociendo datos del secuestrador austriaco que mantuvo a su propia hija sometida durante más de 20 años crece la sospecha de que nada de eso pudo hacerse con el desconocimiento total de quienes con él convivían, ni siquiera de sus vecinos, ni de las autoridades. Muchos opinan que su mujer para no saber, debía haber mirado para otro lado durante años. Parece evidente que debió ser así o de lo contrario todo resulta absurdo e incomprensible. Si vuela y hace ¡cua! es un pato y sobre todo es coherente con el estilo de vida europeo, occidental, que vive refugiado mirando hacia otro lado constantemente para no saber lo que pasa, mira hacia otro lado en áfrica para no ver la miseria, la injusticia y el resultado de todos los años de colonización, mira hacia otro lado en China para poder comerciar sin poner cara de asco; mira hacia el otro lado en Abu Graib, en Rusia que se parapeta tras su potencia militar y machaca sin piedad a sus disidentes, mira hacia el otro lado en Guantánamo, mira hacia el otro lado para no ver las dictaduras árabes amigas que menosprecian a sus mujeres hasta negarles derechos fundamentales, mira hacia el otro lado en su propio país, en su barrio, mira hacia otro lado para poder vivir en la opulencia sin malos rollos.

Muy posiblemente esa mujer miró hacia el otro lado para no ver lo evidente enseñada por la cultura en la que sobrevive y quienes ahora la juzgan hacen un ejercicio de cinismo realmente llamativo. Europa es tan cínica como puede.