Consejos

Callar, la virtud de muchos deberían cultivar. Estoy aturdido y me arrepiento hasta de estas dos líneas que escribo. Oigo tantas tonterías al cabo del día que envidio el silencio, sueño con el necio mudo, la palabra no escrita, ni pensada, ni imaginada, sueño con un mundo en el que sólo se oyen palabras dulces o sabias, un mundo que no me agrede, que me deja disfrutar de la vida sin intentar el engaño.

Discuto sobre las palabras con quien no las quiere.