Para mejorar, si fuera posible

Los días empiezan mal si cuando a las siete de la mañana te vas a duchar, resulta que no hay agua. Luego todo va «rodao», el olvido de los papeles del seguro que imposibilita en plena era del byte hacer nada, un fax que no hay manera de poner, las claves olvidadas que bloquean la cuenta, las redes que se atascan, los administrativos sin sesera… Y cuando llegué ayer por la tarde a casa el día me parecía una auténtica pesadilla.

Me recordaba la peli «Un día de furia», solo que la cosa quedó en un dolor enorme en el pecho y ganas de desaparecer, ahora a las cuatro de la mañana, en plena crisis de insomnio me pregunto qué juego es este de la ruleta rusa, qué tiene que ver mi actitud con todo esto, qué puedo cambiar.

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