Reencuentro con JR

Cuando te enfadas con un amigo, con uno de verdad, al que quieres, de una u otra manera es como cuando se rompe una relación de pareja. Las heridas curan mal, tardan tiempo y dejan cicatriz.

Ayer volví a ver a JR después de más de un año de que le mandara a tomar vientos. Está bien, cariñoso aunque yo no le dí pie y a pesar de mis malos augurios sobre su futuro se mantiene a flote. Me alegra haberme equivocado. Nos encontramos en el notario para cerrar de una vez por todas el pasado, ese que nos busca la espalda cada cierto tiempo, y tuvimos una carrera contra el reloj para decirnos cosas, contarnos lo de las familias, ver fotos de niños, firmar los papeles, concertar algo sobre el futuro…

Quedan cicatrices.