Penitencia

Me paso el día enseñando a manejar de forma básica un equipo informático. No lo llevo bien, he perdido la paciencia del maestro y no llego a entender como adultos de 30 o 40 años no saben «tomar y soltar» con el ratón, me desespera explicar por enésima vez como se adjunta un archivo en un correo electrónico. ¡Qué desesperante! Oír otra vez «yo no he hecho nada…», claro que hoy es de esos días en los que pienso que me equivoqué en algún momento y esto es el castigo, así que no se me debe tomar en cuenta, ni preguntarme mi opinión sobre el género humano, ni cómo se debería  arreglar nada, porque lo más fácil es que elija una solución drástica, violenta, innecesaria. Mal día.