Un discurso contrariado

Y ganó el no en Venezuela y un montón de habladores se tuvieron que callar o cambiar el discurso a volapié, que es lo malo de opinar sin saber pero queriendo, que la realidad a veces te golpea en el morro. Tanto da, que al fin y al cabo es la profesión lo que cuenta y si antes se dudaba del ogro ahora se  disculpa el resbalón.

Luego está lo de Putin, pero eso no toca ahora.