Dos temas inconexos

Las encuestas, salvo las del CIS dan cierta ventaja electoral al PSOE y perfilan una tendencia que pronostica un victoria, aun sin definir de qué magnitud. Los que hablan entre dientes, rumorean que en Génova se da por cantada la derrota y que solamente quieren parar el golpe y afilar los cuchillos para el día después. Cualquiera, hasta el más novato sabe que hasta el rabo, todo es toro. Habrá que esperar a marzo; pero no es menos cierto que el deseo de muchos para que gane el PSOE se fundamenta en soñar con el silencio de todos estos vendedores de desastres.

Las mujeres de mi generación, dicho esto de forma general, y circunscrito a las que conozco y con las que tengo suficiente confianza, manifiestan cierta desgana con respecto al sexo. No me refiero a problemas de frigidez, sino más bien a una manifiesta apatía por practicarlo de manera frecuente. El desencuentro con las respectivas parejas es evidente y la sensación, puesto que las parejas lo son por amor, es, en el caso de los varones muy desalentadora. No fuimos una generación especialmente masacrada por la iglesia con tabúes y hasta donde yo sé vivimos con una cierta promiscuidad nuestra etapa adolescente y juvenil. ¿La menopausia o sus primeros signos? ¿El aburrimiento? ¿La vida estresante? Algo debe ser, o una mezcla de todo, pero la realidad es que el sexo entre los 40 y los 50 parece escasito pero exquisito. Deberíamos hablar de ello.