Tiempo

Desenredar la madeja del tiempo y la distancia, olvidarse por un momento de cada momento, aplacar el viento interior. Estos trabajos y otros más difusos son los que hacen de cada día una tarea extraña, poco agradable. Al final, o sensiblemente cerca del final están las tardes soleadas para pensar en temas absurdos, en ninfas y dragones o con máquinas precisas que funcionan bien.

Me gustaría no tener obligaciones, pero no es posible, no debe ser, seguramente ni deseable. Y después la noche con su rosario de minutos ensartados.

Días encadenados, ensartados en semanas en el racimo de los meses.