Homenaje a Gabriel Celaya

Ya no esperaba nada personalmente exaltante

ni palpitaba, ni seguía ni más acá ni más allá de la conciencia,

con una locura ciega y una fiereza extravagante

sin pulso ni golpe oscuro, a oscuras.

Ya no esperaba nada pues todo estaba dado

y perdido, reencontrado y vuelto a perder.

Entonces

«Se dicen los poemas

que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,

piden ser, piden ritmo,

piden ley para aquello que sienten excesivo.»

Esperando entonces un instinto súbito

un prodigio evidente que nos rescate que nos convierta

en la mágica evidencia de lo idéntico a sí mismo.

«Poesía necesaria como el pan de cada día»

aire escaso que inhalamos sin lujos neutrales

sin tregua cultural ni posada palaciega

te tomo prestado

las » palabras que todos repetimos sintiendo

como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.

Son lo más necesario: lo que tiene nombre.

Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.»