Un viaje en ciernes

Mañana viaje a Málaga a reunirnos con los amigos y a disfrutar de casa nueva. Queda saber si las heridas se restañan con los nuevos proyectos, o estos simplemente tapan la hemorragia durante un tiempo. Me hubiera gustado acercarme a Sevilla a ver a Eles y Alberto, no podrá ser, seguramente, pero ha estado cerca y eso es buen síntoma. Me acerco al sur con la mirada puesta en los amigos y en la amistad, me acerco al sur que no amo y que sin embargo me acoge, un sur humillado por el asfalto.

La política se puede hacer desde la ideología o desde el pragmatismo, oigo en la radio a colación de la victoria de Cristina Fernández en Argentina. El comentarista, hijo de quien fue candidato en el Perú, Vargas Llosa, cree que Cristina está «muy ideologizada» lo que a la postre, en un país arrasado políticamente por el cáncer peronista, y sin oposición de ningún tipo (esto lo digo yo, no Vargas) es peligroso por su posible deriva dictatorial. Me gustaría conocer Argentina, sobre todo la zona de la Patagonia y Buenos Aires pero tengo el pálpito de que América se ha quedado lejos de mi alcance. Nunca entendí políticamente a los argentinos,  me refiero como pueblo, lógicamente, no como individuos.

Viajar siempre es huir, esto es tópico, pero a veces es volver y en algunos casos es simplemente viajar.