Contaminación política

Cada vez que la izquierda más allá del PSOE toma una bandera, por pequeña que esta sea, la estrategia, de vaya usted a saber quién, es contaminarla. Recuerdo muy bien la lucha incipiente del ecologismo español contra la Central Nuclear de Lemoiz hasta que ETA decidió asesinar al ingeniero Ryan y terminó por echarnos de la partida. Una cosa era evitar que se abriera la central y otra muy distinta conseguirlo a tiros. La verdad es que la central nunca se abrió pero el movimiento ecologista quedó manchado y muchos a partir de entonces miramos con cierta lupa no coincidir con «depende que otros intereses». Luego vino Itoiz, etc.

Ahora se ha cuestionado la monarquía en España y la ultraderecha ha sacado al fantoche a pedir la abdicación (palabra, antigua y bien malsonante) del Rey en medio de la oleada de quemada de iconos en Cataluña (y posiblemente en Euskadi, aunque debido a la autoregulación sin imágenes televisivas) por parte de pequeños grupos de izquierda. La oleada de socialdemócratas ponderando la labor del monarca en estos años y de paso asustando a sus izquierdas con el fantasma del franquismo se agita. A la bandera un muñidor excelente como es Ekaizer con un espléndido artículo en el que novela un incidente protagonizado por Esperanza Aguirre ante el borbón, intentando interceder por Losantos.

Ya lo sabéis izquierdosos republicanos, NO ES EL MOMENTO, LA DERECHA SE APROVECHARÍA. Y Guerra se acercó a la recepción del Palacio Real el 12 de octubre, por si no quedaba claro.