La vida a contrapelo

Rotundamente la vida es una piel puesta mal, a contrapelo. No hay otra, eso si. Marcho para Barcelona, casi toda la semana y luego a Eslovenia, así que entre idas y venidas, andaré recordando la aventura que nos contaron Jamie y compañía en el Atlas africano que me recuerda que irse a vivir a Marruecos es una opción. Raquel cambia de curro y empieza por las noches, la vida al revés, ya veremos o no, que no sé como funciona levantarse cuando el otro llega.

Me deja pensativo lo de Nacho,  el exceso cuando hacemos algo y pienso si se podría hacer con lo mínimo, casi sin gasto, sin conocimiento desperdiciado.