Vuelvo despacio

Con el mismo pasito corto que me llevó hasta el fin de la tierra y me permitió mirar imaginando la sensación de quien lo vio por primera vez y al volver me encuentro con amigos de siempre y otros nuevos como Mónica y Lio que hablan, me hablan, comentan, me comentan y me da la sensación de estar en ese cabo con los pies justo al final esperando que la nave se mueva, sin darme cuenta que la nave siempre se mueve, imperceptiblemente, tan lentamente como le es posible para no molestar. Quién sabe, Mónica, si no leí mis palabras en tus sueños, porque quizá sueñas en voz alta, a gritos, como hacemos muchos, esperando despertarnos en otro sitio, en otro momento, en otro cuerpo; quién sabe cómo disfrutar de un buen sargo con patatas junto a la arena sin perder el sentido, con los amigos, algo en silencio y luego caminar y buscar la arena, el agua fría.  Vuelvo despacio, acompasado con el movimiento de la nave que piso, descansado, con los ojos llenos de mar.