Una explicación enrevesada

La mayoría de las veces las cosas son muy sencillas, tan sencillas que resultan inverosímiles y por eso la explicación que les damos es compleja, barroca, impenetrable. No es culpa nuestra. La vida nos empuja en muchas ocasiones a ser retorcidos, a mirar con cierto aire de desconfianza. Es mi caso, a veces.

No oigo la voz de Zaplana en la radio últimamente. De memoria hago recuento de personajes interesantes de la política de los últimos 20 años. Me salen pocos. De inmediato hago recuento de poetas y me salen algunos más. Tomo un libro de Tierno y otro de León Felipe y me refugio.