Alguien deja cristales de colores para mi

Cuando no está de dios lo mejor es no ofuscarse. Hace unos minutos leía el comentario de Jose sobre este blog y como quien se va a poner a dieta para los restos, o quien va a dejar de fumar, o quien va a ser abandonado por el amor de su vida me dio mono y me puse a escribir.

Me salió un poema y no debía ser casualidad. Un poema sobre los cristales de colores que se recogen cada tarde en alguna playa a la que no va nadie. «Alguien deja cristales de colores para mi» así se titulaba; luego el ordenador se bloqueó y todo lo escrito, el chorro de un poema de esos que te salen de tirón, cada uno de los versos, con sus palabras llenas de letras, simplemente desaparecieron. Ahora solo me queda la sensación de cierto vacío, de pérdida.