Programación neuro linguística

El programa de preguntas al presidente del gobierno por parte de los ciudadanos, directamente, sin anestesia, ha causado cierto revuelo. División de opiniones, como casi todo en este país desde hace más de 100 años, pero en general ambiente positivo aunque como es lógico dado el medio, lo má destacado sea lo anecdótico y no lo sustancial: el precio del café en los bares. Apenas vi tres o cuatro preguntas y no me interesó demasiado, la verdad es que no aguanto mucho la pose plástica de los políticos españoles tan atados al guión, tan obsesionados por no equivocarse, tan generalistas, con un mensaje que se hace largo y rizado y que pocas veces deja traslucir ese aire de verosimilitud que cabría esperar. Ahora queda Rajoy, pero a este no le voy a escuchar ni dos preguntas.

Yo sé que la mayor parte de las veces, las cosas que nos ocurren son producto de la casualidad, pero no deja de ser inquietante cuantas veces esa casualidad resulta sorprendente. Hace muy pocos días escribía sobre los duelos; un par de días después Eles me llamaba para decirme que había muerto Rafael Durá y esa misma tarde me encontraba abrazando a su familia, reencontrando a viejos conocidos y despidiendo a un hombre que ha terminado su vida airado, contrariado y para mi gusto víctima de una época dura, demasiado dura, con unos conceptos morales equivocados y negativos para casi todos, que dedicó todos sus mejores esfuerzos a un banco para que finalmente le dieran una patada y acabaran con el leit motiv principal de su existencia. Nada le disculpa, es verdad, pero entenderle le encuadra mejor. Su generación, la de mis padres, tuvo muy mala suerte; algunos supieron adaptarse, crecer, respirar cuando se acabó la dictadura; otros tenían el paso cambiado y ya no fueron capaces y por eso yacía serio, adusto, como vivió.

El velatorio al uso. Reencuentros con amigos de la infancia como Julieta que seguía exultante, grande, absorvente y que me recordó que en la época en la que compartimos amistad ella era una «simple» y yo muy «profundo». Es gracioso, recuerdo cuando me contaba que para ella el primer beso tenía que ser lo mejor que le pasara en el mundo. Fantaseaba sobre como sería y como debía ser su partenaire. Ahora es directora de una empresa pública y me cuenta que es feliz y mientras habla sin parar de ella, de mi, de la vida, de los proyectos me acuerdo de cuando la besé.