Barrunto

Hace días que tenía ese run run de los presentimientos, un barrunto como otro cualquiera y hoy mi ordenador ha exhalado el último byte. Compañero fiel estos últimos años su muerte me deja en la más triste de las soledades y definitivamente mal conectado a casi todo lo que estoy acostumbrado. Escribo, pues, esta crónica de urgencia desde un recuperado 486 al que tenía haciendo pruebas de Linux y que a la postre me sirve como clavo ardiente y de paso me ayuda a tranquilizar el pulso con su movimiento lento y algo cansino a través de esos mundos de dios. Nos queda París y ahorrar para otro equipo, pero ni A ni B son alternativas viables por lo que no os prometo continuidad ni presencia.

¿Tendrá que ver esto con mi intento de cambio vital? No, estoy seguro, tiene más que ver con la vejez de los materiales. Haciendo de la necesidad virtud os iré contando que tal se trabaja con Linux en este mundo de Microsoft y aprovecharé para olvidar cantidad de cosas que se han perdido con el fallecimiento de mi hard drive.

Antes de que se me olvide: Ya está en marcha, eso si en fase de pruebas y a la vista de mis dificultades informáticas por bastante tiempo, la página En mi nombre si con la que esperamos reunir a millones de españoles en torno a una idea común: Que nadie nos cuente entre la derecha cavernícola.

Corto.