Paseando por la cuerda floja

Siempre que me siento a escribir con algún sentimiento de que la cosa pinta mal, tengo cierta dificultad para empezar. De alguna manera la sensación de transmitir un ambiente lechoso y confuso me disgusta y por otra parte la realidad se muestra tozuda y admite pocas variaciones y como interpretación a penas si permite matices que no aportan casi nada.

Ya está, empezado el discurso, puesto el carro delante de los bueyes, la venda antes que la herida y pedidas disculpas para un texto en tono menor del que disculpo a todos aquellos que no estén con ganas de descender.

Había escrito un texto largo y prolijo explicando el fracaso de un negocio de instalaciones solares, pero creo sinceramente que no os lo merecéis. Vale el resumen, dinero perdido y amistades descerrajadas. Poco más.

Peor lo tiene Juan, mi amigo y actual Jefe, que se marcha mañana a Alemania a ver si consigue que admitan a su hija de 16 años y deshauciada por una leucemia en una clínica cercana a Stuttgart donde le prometen un tratamiento novedoso. Después de un año de pelea parece que pintan bastos y mirado desde fuera, una vez más, tengo la sensación de permanecer impasible, insensible cuando la tragedia acecha, sobre todo cuando tiene que ver con la muerte. Debe ser bloqueo, o eso quiero pensar, pero no deja de sorprenderme a mi mismo una y otra vez.

Me escribe Emilio Silva un email en el que me propone, como respuesta a un correo mio con los datos de los excarcelados por el PP,

«Usted y yo deberíamos montar una web de urgencia que se llamara en mi nombre sí, con un manifiesto que firme el común de los mortales y una sección para notables.

saludos,

Emilio»

Me tienta la idea y estoy por llamar a Jesús y proponerselo; siento la obligación de hacer algo para parar la marea negra y Emilio es un buen compañero de viaje. Con su tesón, los restos de los trece de Priaranza fueron exhumados el 28 de octubre de 2000. Se trata de la primera fosa de la guerra civil, con los restos de trece republicanos, exhumada con técnicas arqueológicas y forenses. El equipo que trabajó en la recuperación de los restos estuvo formado por: Mari Luz González (arqueóloga), Lourdes Herrasti (arqueóloga), Maria Encina Prada (antropóloga forense), Venancio Carlón (arqueólogo), Julio Vidal (arqueólogo) y Fracisco Etxeberría, catedrático de Medicina Forense.

En la fosa de Priaranza fueron exhumados los cuerpos de trece hombres asesinados por un grupo de pistoleros falangistas el 16 de octubre de 1936, a la salida de la localidad leonesa de Priaranza del Bierzo.
Entre ellos su abuelo y así creo la asociación para la recuperación de la memoria histórica