Quedarse en casa

Los andaluces han decidido mayoritariamente quedarse en casa con ocasión del referéndum sobre su nuevo estatuto de autonomía. Tormenta política. Hoy las tertulias interesantes, las otras dicen que ZP es un canalla y culpable de esto, andan analizando los porqués. Se extiende la idea de que la gran mayoría no veía la necesidad de decir lo que sabía que iban a decir otros muchos, que como dicen algunos cuando los índices de participación son tan escasos, lo que pasa es que la población confía en el sistema por encima del día a día.

Esta explicación no encierra seguramente toda la verdad pues razones para no ir seguramente hubo más si bien a mi me parece plausible. Si hubiera habido pugna entre PP y PSOE la cosa habría cambiado. Esta reflexión es algo más inquietante y en parte sustenta la estrategia del PP de calentar el ambiente tanto como sea posible, de excitar a la población, de hacer creer que estamos a un paso del abismo. Juegan con fuego y nos pueden quemar a todos. Hoy han anunciado que se manifestarán con la AVT contra la decisión del Tribunal Supremo sobre De Juana. Salto cualitativo. Merece la pena la carta de Félix Pantoja sobre el nuevo ministro de justicia.

En este mismo sentido, más bien en el de los apoyos mediáticos, el payaso Leo Bassi en su blog relata con mucho detalle como el Mundo utiliza a un estafador, un inventador de bulos para cimentar sus investigaciones sobre ETA y el 11M. Hablando del juicio: la cara del magistrado no me gusta un pelo. Es poco serio decir esto, pero ando trabajando mi lado femenino y creo que me viene bien de vez en cuando fiarme del corazón.

Maite me envía un artículo de Lucía Etxebarría sobre García Márquez en el que lo pone a caer de un burro por sus últimos libros en los que la sexualidad se mezcla con temas tabú como los menores o la prostitución. Dice Lucía que García Márquez debería escribir otras cosas más mejores, supongo que políticamente más correctas. Una pena, la mezcla de feminismo y de censura no me va. Lucía podía escribir otras cosas, sobre todo podía escribir mejor y así lo mismo se la podría leer y sobre todo si le critíca las putas tristes lo debería haber hecho por ser una mala copia del libro de Yasunari Kawabata «La casa de las bellas durmientes» y no porque el objeto sexual sean mujeres dormidas. Sigo con libros, acabo de terminar Brooklin Follies de Auster. Buen libro, con altibajos y algún capítulo casi prescindible y sobre todo con un final atropellado. Pareciera que el editor le apuraba y tuvo que rematar la historia. Ahora me dedicaré a Naguib Mahfuz que promete «amor bajo la lluvia».


En cuanto empieze la primavera me pongo a escribir un libro, esta vez de verdad, de tirón.