Pupitre

Juan Carlos Ocaña fue mi compañero de pupitre durante años en el instituto, lo recuerdo como una persona carismática, inteligente, tacaña y algo frecuente en aquellos años, comprometida políticamente. Entre lo cutre su manía de fumar los cigarros a medias y guardarse «la pava» en los calcetines. La sensación con él siempre fue que iba adelantado, era de esos chavales que sacaba una cabeza al resto, las mujeres, el tabaco, la política, todo aquello que era arriesgado se movía entre sus manos. El contacto me lo ha pasado Álvaro que me cuenta los preparativos de Festimad 07 con Pearl Jam como grupo estrella. Hablando de Cuqui, así era como llamábamos a Juan Carlos, recordamos la famosa pintada del barrio que rezaba «Cuqui ya no es del PCE» y me confiesa que la hicieron ellos. Ellos eran cualquiera de las otras mil familias del mundo comunista o anarquista, Troskos, Maohistas, Anarcos. La paella local estaba repleta de siglas que compartían apenas nada y se peleaban por casi todo. Hace no muchos años aun he coincidido con el padre de Juan Carlos en IU. Todo un militante.

Hablando de política me entero de que los socialistas de Soto ya han dado la patada a mis ex-compañeros de los Verdes d’aqui. Se esperaba y dado que su empecinamiento en pactar con el PSOE fue, en gran parte, el motivo de mi salida de la política y como represalia de mi socio Pablo, mi pérdida de trabajo, no sé si partirme el culo de risa o ponerme a llorar. Las profecías de los agoreros son siempre mal recibidas cuando se cumplen. Ahora la izquierda local tiene el deshonroso mérito de presentar al menos cuatro candidaturas a la alcaldía. Se prevé un desastre de tamaño descomunal y esta vez yo no tengo nada que ver con ello.