Recibiendo llamadas

Primero recibí un sms que me decía «estos son mis números de teléfono…» Sin firma y por un momento fantaseé con el origen y mi vanidad masculina probó a ser un afortunado. Al instante recibí otro sms con el mismo origen que aseguraba «soy maripaz» y lo que podría haber sido no más de un ligue en las ondas mejoró hasta convertirse en el reencuentro con dos amigos de tomo y lomo. Llamé y hablé con Pablo y le encontré, como siempre, inteligente y alegre y comprobamos como la casualidad, o el azar u otra cosa, nos emparentaba con amigos y relaciones comunes tejidas en el transcurso de los años, luego hablé con Maripaz y me volví a enamorar de ella y quedamos en vernos la semana que viene. Ahora siete días para preparar el cuerpo para el reencuentro con los viejos amigos, para romperse la camisa hablando de lo pasado durante la ausencia, de los éxitos, para quien los tenga y de los fracasos para el resto. Estoy deseando que llegue el domingo. Al poco llamada de Marcial con el que tuve un no.encuentro esta semana fruto de mi tardanza y de su escasez de medios y batería. Nos re-emplazamos. Email de Maite que me cuenta los progresos de su pequeño en esto de la vida. Me alegro de corazón. El resto poco más. Semana taciturna que he ido superando con cierta pereza y la ayuda de las musas que se empeñan en que escriba sobre los logros en la mejora de uno mismo y llamadas de antiguos clientes que me piden que le ayude, que me echan de menos. Debe ser por el aniversario de la espantada de mi socio. Noto que saco la cabeza del agua y respiro. En cualquier momento volveré a estar pletórico y veremos lo que nos trae el futuro.