Punto y seguido

Leo que no hay que empezar a escribir si no tienes clara en tu cabeza la primera frase. Ayer Pablo me dijo, me preguntó, me insistió sobre mi pasión por escribir y mi cobardía al no hacerlo de una vez, en serio, en un libro, como está mandado. Reencuentro. Apenas hace un mes escribí que el tiempo nos encuentra siempre, nos busca la espalda. Ayer pude abrazar a muchos de quienes fueron mi geografía durante años, como diría el poeta, «con quien tanto quería» y noté como el tiempo volvía a jugar al ratón y al gato. Mujeres hermosas ahora como antes, dulces, inteligentes, hombres tímidos y cariñosos, cada uno con cada cual, afanados, perdidos, felices y también airados, contrariados. Salí indemne del regate y preparado para otra vuelta de tuerca.

Me voy, a dejar que el año se escape en silencio a la sierra de gredos. Os dejo mi primera frase para empezar:

Me acostumbro a tu ausencia.